“La campaña del Gobierno es, cuando menos, irresponsable. Ha desfigurado gravemente el mensaje de los máximos expertos en la materia, los Centros para el Control de Enfermedades, de USA. Ha callado su parte fundamental: “que la abstinencia y la relación sexual con una pareja mutuamente fiel y no infectada son las únicas estrategias preventivas totalmente eficaces” (Condoms for prevention of sexually transmitted diseases. Morbidity and Mortality Weekly Report 1987;37,7-9)”.
(Gonzalo Herranz Rodríguez, Profesor de ética médica de la Universidad de Navarra: “El timo del preservativo”)
Herranz Rodríguez en su crítica a la campaña del Gobierno promoviendo el uso del preservativo entre los jóvenes (“Póntelo, pónselo”) nos propone una ejemplo muy claro de la falacia que podemos llamar, sin ánimo de menospreciar las tradiciones clasificatorias al respecto, “falacia del timo del preservativo”.
El argumento procede como sigue: Se afirma que las autoridades sanitarias no deben llevar a cabo campañas promoviendo el uso del preservativo entre los jóvenes con la finalidad de evitar contagios de sida. Dicha afirmación se apoya en que el uso del preservativo no garantiza al cien por cien el no contagio y que tales campañas alientan la promiscuidad sexual. Como es el caso que el único medio infalible contra el contagio es la abstinencia o la sexualidad no promiscua con una sola persona no contagiada (tampoco promiscua), las autoridades engañan a los ciudadanos ocultando el verdadero instrumento de lucha contra la enfermedad y, en última instancia, favorecen su expansión.
Que el argumento es falaz se muestra al trasladarlo a otro asunto. Supongamos que alguien argumenta análogamente: Las autoridades de tráfico no deben llevar a cabo campañas promoviendo el uso del cinturón de seguridad. El uso del cinturón de seguridad no garantiza al cien por cien salir indemne (o, al menos, con vida) de un accidente de tráfico y, además, indirectamente alientan el uso de vehículos (presentando como seguro lo que no lo es). Como es el caso que el único medio infalible para eliminar los riesgos del tráfico es no subirse nunca a un coche, las autoridades engañan a los ciudadanos ocultando el verdadero instrumento de lucha contra los accidentes y, en última instancia, los promueven.
Este último argumento nos parece ridículo porque consideramos que el problema de la seguridad en el tráfico es, más exactamente, el problema de cómo seguir circulando con seguridad y para este problema “dejar de circular” no es un medio, es un sinsentido. Consideramos, en general, que el uso de vehículos es una necesidad de la que no cabe prescindir y, por tanto, las campañas de seguridad en el tráfico deben juzgarse en este contexto.
Las autoridades sanitarias entienden el problema del sida de la misma manera: se trata de promover la seguridad en las relaciones sexuales y el preservativo es, sin duda, el mejor medio para hacerlo. La “falacia del timo del preservativo” parece estar aplicando una razonable máxima según la cual “en presencia de varios medios, en igualdad de condiciones, hay que escoger el más eficaz”, pero en realidad es el argumentador quien de trata timarnos porque descalifica al preservativo como un “medio” sin asumir sinceramente el “fin” para el que se propone. Más valdría que se atrevieran estos pensadores católicos a decir lo que realmente piensan: que toda actividad sexual que no respete los principios de la moral católica es ilícita y que hay que disuadir de realizar actividades ilícitas, en lugar de promover una mayor seguridad en su realización.