¿Han tenido la suerte de ver la serie "The wire"? Si no es así, pues la recomendación va en la pregunta.
Unos de los aspectos más llamativos de la serie es la importancia que la policía, el ayuntamiento, los servicios sociales y las instituciones educativas de la ciudad de Baltimore atribuyen a las estadísticas. Las estadísticas lo son todo.
Para la sección de homicidios, la única cuestión es la ratio entre casos abiertos y cerrados en el plazo de referencia, esto es, un año natural. Si a 31 de diciembre hay un porcentaje de casos no solucionados superior al 50% de los abiertos, mala cosa. ¿Cómo evitar esta situación que puede despertar a los burócratas supervisores de la labor policial? Pues una manera es solucionando realmente más del 50% de los casos que se presentan. El problema es que esto es realmente difícil, si no imposible. De ahí que haya que utilizar vías alternativas: por ejemplo, no dándose por enterado de que se ha producido un homicidio (si no hay cadáver, no hay homicidio), discutiendo con ferocidad a qué servicio le corresponde el caso (si se descubrió en el puerto no es de homicidios de Baltimore), dejando abierta la posibilidad de que alguien se suicide torturándose a sí mismo, no abriendo unas casas abandonadas en las que según informes fiables pueden esconderse más de diez cadáveres (por lo menos hasta el 1 de enero, que ya computa por el año siguiente), etc. ¿Exagerado? ¿Pueden ser realmente las cosas de esta manera? Yo pensaba que sí, que se trataba de una exageración.., hasta que en la cuarta temporada de la serie se centran en las escuelas públicas de Baltimore. Lo de la educación lo conozco, así que todo me empezó a sonar conocido.
Nos introducen en la vida de una escuela pública en un barrio marginal. Los niños y adolescentes van a clase y trafican con drogas en sus esquinas. Muchos de ellos abandonan el curso o si permanecen en la aulas no hacen más que provocar a sus profesores. Difícilmente puede la escuela cumplir con sus objetivos. ¿Pero cuáles son estos objetivos? Desde mucho tiempo atrás, cumplir con ciertos baremos que fijan las autoridades supervisoras porque en otro caso la escuela pierde financiación. Así que la escuela debe obtener un mínimo de nota media en el examen oficial de fin de curso que se les hace a los alumnos. Dicho examen está muy por encima de las posibilidades reales de los estudiantes, de hecho se muestra cómo para conseguir algún logro pedagógico los profesores deben poner en marcha mil estrategias diferentes. Es una pérdida de tiempo centrarse en el examen. Solución: bajar el listón de manera que las notas ya no reflejan el nivel de conocimientos de los estudiantes sino su adaptación al mínimo exigido por las estadísticas.
Otro ejemplo: la escuela debe acreditar un mínimo de presencialidad de los alumnos en sus clases para conservar su financiación. Para ello cuentan con un programa de "vuelta a las aulas". Unos trabajadores de la escuela van a la calle a buscar a los niños que deben estar en clase y los traen de vuelta. La eficacia del programa se mide por el número de niños diferentes que cada mes han sido traídos de vuelta a las aulas. De ahí que estos trabajadores disponen de una lista de ausentes y los llevan a la escuela sólo un día al mes, que es lo que cuenta, y los dejan en paz hasta el mes siguiente que volverá a contar. Los niños que ya se lo saben, cuando llega la furgoneta "escoba" les aclaran que hasta el mes que viene no les toca. Y así "ad nauseam".
Todo son estadísticas en "The wire". Quien tiene una estadística a su favor "salva su culo", quien no, pues pierde financiación o directamente el puesto.
Ahí vamos de cabeza en la universidad española en salsa bolognesa. Si no tienes un buen porcentaje de aprobados, menos financiación. Si no tienes un mayor número de tesis doctorales dirigidas, no hay acreditación. Si no publicas más, lo mismo. ¿Qué es lo que va a ocurrir? ¿Que aprobarán más estudiantes porque sabrán más? ¿Que se dirigirán más y mejores tesis? ¿Que se escribirán más y mejores artículos?. Por supuesto que no: se bajará más y más el listón para el aprobado, se dirigirán más y peores tesis doctorales, se escribirán más y peores artículos.
El proceso de Bolonia termina ahí: maquillaje estadístico. Una desgracia.
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